Fórmula y procesos desarrollados por Manel Peña (en las redes sociales como “kinslord”).
El trigo sarraceno, también llamado alforfón o, para los entendidos, «Fagopyrum esculentum», es una planta anual herbácea originaria de Asia Central que se cultiva para el consumo humano y animal. Si bien no es un cereal propiamente dicho, en esta receta su harina se combina con harina de trigo.
Pues bien, del grano de este pseudocereal se saca una de las harinas más jod***mente difíciles de trabajar que me he encontrado nunca; eso sí, proporciona un sabor increíble al pan, con toques herbáceos y ligeramente terrosos, un placer al paladar.
Desde que la Sra. Cuinetes me presentó a dicha harina no ha dejado de ser mi obsesión y mi frustración: pan que hacía con ella, galleta* al canto. ¿Y esto por qué? Pues bien, yo creo que por dos motivos: uno de ellos es que no tiene gluten y, por tanto, no contribuye al desarrollo de la estructura del pan; y, por otro, que esta harina es extremadamente hidrófila, es decir, ávida de agua y, por tanto, le “roba” agua al resto de harinas. Como el gluten necesita del agua para formarse y el sarraceno se la roba, tendremos problemas para desarrollar el gluten. Poner más agua tampoco ayuda mucho; mi opción fue disminuir ligeramente la cantidad de agua y usar harina extra para amasar y formar en lugar de usar agua.
El sarraceno suele crear unas masas muy pegajosas que se enganchan a todo, por tanto no es recomendable para principiantes.
En fin, este es el mejor pan de sarraceno que he conseguido hasta el momento, aunque sigo intentando mejorarlo 😉
* Galleta: dícese del pan que no conserva la forma al hornear y queda muy plano.
La receta emplea harina de trigo sarraceno Nudaliment; la referencia de 1 kg indicada en la fuente corresponde actualmente a la Harina de trigo sarraceno ecológica sin gluten 1 kg.
Y aquí está el resultado final, del que estoy muy orgulloso: un pan con corteza crujiente, buena miga y sabor delicioso.




